
Tras el caos del 9 de marzo por la ausencia de maletas electorales, denuncias sobre sabotaje a la democracia, la consejera del CNE eligió un ‘late‑night’ para defenderse; hubo lágrimas y frases, faltaron datos, responsables y soluciones.
Tegucigalpa, 11 de noviembre de 2025
El país aún arrastra el enojo del 9 de marzo: centros de votación que no abrieron a tiempo en el Distrito Central y San Pedro Sula por la falta de maletas electorales, filas interminables y una jornada que cerró con votantes cansados y molestos. Al frente del Consejo Nacional Electoral (CNE) estaba Cossette López. Dio la cara, sí, pero no para asumir fallas de planificación, sino para sugerir que “las maletas fueron sacadas a pasear”, insinuando acciones deliberadas durante el traslado.
Lo que pasó el 9 de marzo
La falla logística se replicó en más y más centros conforme avanzaba la mañana. La responsabilidad política y administrativa recae en la institución que debía anticiparse a cualquier contratiempo: el CNE. El resultado fue una participación obstaculizada y una ciudadanía que vio vulnerado su derecho al voto.
La defensa en un show nocturno

Con una investigación del Ministerio Público ya abierta por un supuesto plan para alterar la voluntad popular, López eligió el programa de entretenimiento “El Cinco de Noche” (9 de noviembre) para su defensa pública. Vestida como si de un espectáculo de Hollywod se tratara y en un tono entre distendido y emotivo, se presentó como olanchana y egresada de la UNAH; aseguró que los audios que la comprometen son “producto de inteligencia artificial”; prometió que habrá elecciones el 30 de noviembre y que respetará la voluntad popular. Repartió elogios a Ana Paola Hall (“talentosa, estratégica y cauta”) y lanzó descalificaciones contra Marlon Ochoa (“activista y mentiroso”). Cerró con una frase hecha: “no sean el estorbo para la vida pacífica de Honduras”.
Donde la rendición de cuentas se diluye
El formato del ‘late‑night’ priorizó el espectáculo por encima del escrutinio. La entrevista privilegió el relato personal temores por su seguridad y carga emocional por sobre explicaciones verificables sobre logística, cronogramas o decisiones colegiadas. La escena que mejor lo ilustra: una mototaxi entró al set con urnas ficticias, parodiando el fiasco del 9M, mientras la funcionaria corría detrás. Ese gesto teatraliza un problema que afectó a miles de electores.

Por qué esto importa a la gente
Se jugaron símbolos del voto. Para quienes esperaron horas o no encontraron su urna, ver el problema convertido en sketch es una burla. Además, frases virales como “no sean el estorbo” sustituyeron respuestas técnicas clave: ¿cómo funcionará el TREP? ¿cómo se resguarda la cadena de custodia? ¿qué auditorías y planes de contingencia existen? ¿dónde están los peritajes abiertos y contrastados de los audios? Nada de eso se explicó. Además, mientras la consejera insiste en que los audios por los que está siendo investigada serían falsos y “hechos con IA”, otros peritajes difundidos en medios indican autenticidad. Ese choque de versiones exige peritajes abiertos y documentos, no frases televisivas. Llevar el debate a un show sin exhibir informes y contra pericias trata al ciudadano como público, no como soberano.
Lo que sigue pendiente de respuesta.
- Logística: rutas, tiempos de entrega y responsables por tramo para las maletas electorales.
- Cadena de custodia: controles, evidencias y protocolos públicos para cada fase.
- Auditorías: informes técnicos independientes sobre sistemas y procedimientos.
- Peritajes: publicación de los análisis de audio y contra‑pericias con metodología transparente.
La confianza no se reconstruye con shows, sino con documentos, procedimientos y plazos verificables. Mientras esas respuestas no lleguen, la elección del entretenimiento como tribuna luce menos como un gesto de transparencia y más como una estrategia para banalizar responsabilidades.

Posible vinculación con JOH

